Cosa extraña: los fusileros creían en la existencia de sus demonios, pero al mismo tiempo se referían a los de los udejéis con incredulidad y burlas. Lo mismo ocurría con la religión. En más de una ocasión advertí que los udejéis trataban a una religión ajena con mucha más tolerancia que los europeos a la suya. La desconsideración de los primeros hacia una religión ajena nunca va más allá de la indiferencia, cosa que también se podía advertir en Dersú. Cuando los fusileros contaban alguna curiosidad, el gold atendía al relato fumando tranquilamente su pipa, sin que en su rostro se pudiera advertir sonrisa, credulidad o duda alguna.
Dersu Uzala - Vladimir Arseniev
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