jueves, 20 de junio de 2019

La noche prometía ser fría, por lo que nos afanamos en reunir más leña, un bien que por allí no escaseaba. Sentado junto al fuego, me quedé embelesado mirando a las estrellas. Dersú se hallaba frente a mí, aguzando el oído ante los sonidos nocturnos. Los comprendía, entendía qué era lo que susurraba el arroyo y qué era lo que murmuraba el viento a la hierba seca.

Dersu Uzala - Vladimir Arseniev

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