jueves, 20 de junio de 2019

—Aún es pronto para hacer el vivac —le dije—. Sigamos.
—Mía leña nada arrastra. Mía camino cierra —contestó con tono serio.
En ese momento lo comprendí. Los fusileros le habían reprochado que las señales dejadas por él no se veían. Entonces decidió montar un obstáculo tal, que tuvieran que tropezarse con él y detenerse. Aquello me hizo reír. Dersú apiló en la senda numerosos troncos ya derribados, cortó arbustos, cortó a hachazos los árboles de al lado y los dobló. En una palabra, creó toda una barricada. La obstrucción funcionó; tras tropezarse con ella, Sabítov y Arínin se orientaron y marcharon como era debido.

Dersu Uzala - Vladimir Arseniev

No hay comentarios:

Publicar un comentario