Dersú gritó algo a la foca. Ésta se zambulló y al cabo de un momento volvió a aparecer. Entonces le arrojó una piedra y el animal se sumergió, pero volvió a salir, asomó la cabeza y miró reiteradamente hacia nuestro lado, cosa que sacó al gold de sus casillas. Dersú agarró el primer rifle que tuvo a mano y disparó. La bala salpicó el agua justo al lado del animal.
—¡Eh, hermano, has fallado! —le dije.
—Mía asustarle —contestó—. Mata no quiero.
Le pregunté por qué había espantado a la foca. Dersú me dijo que el animal se había puesto a contar cuánta gente había llegado al lugar, a la orilla. El hombre puede contar animales. Pero ¡¿una foca?! Era algo que había ofendido mucho a su amor propio de cazador.
Dersu Uzala - Vladimir Arseniev
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