Aunque aquel día hizo un tiempo desapacible y estaba nublado, el ambiente era sofocante y hacía bochorno. Recelaba de la lluvia y pedí a Dersú su opinión respecto al tiempo. Dijo que el estado era tal que «ni la misma niebla sabía todavía si convertirse en nubes o disiparse». Y lo dijo a su manera, llamando de nuevo a las nubes como «gente». Le salía así, como si la niebla meditara transformarse en lluvia o aguardar un poco.
Dersu Uzala - Vladimir Arseniev
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