jueves, 17 de diciembre de 2015

—Perdóneme, no sé si he entendido bien su nombre… ¿Es Susan Calvin, verdad?
—Sí, señor Byerley.
—Es usted la psicóloga de la U. S. Robots, ¿verdad?
—Robopsicóloga, por favor.
—¡Ah! ¿Tan diferentes son mentalmente los robots del hombre?
—Son mundos diferentes. Los robots son esencialmente honrados —dijo con una sonrisa helada.

Yo, robot. La prueba - Isaac Asimov

El mensaje se repetía, mecánicamente, roto a intervalos regulares.
—¿De dónde viene eso? —preguntó Donovan.
—No lo sé —dijo Powell, con un susurro, impresionado—. ¿De dónde viene la luz? ¿De dónde viene todo?

Yo, robot. ¡La fuga! - Isaac Asimov

Herbie estaba acorralado contra la pared y cayó de rodillas.
—¡Basta! —gritó—. ¡Cierra tu pensamiento! ¡Está lleno de engaño, dolor y odio! ¡No quise hacerlo, te digo! ¡He tratado de ayudarte! ¡Te he dicho lo que deseabas oír! ¡Tenía que hacerlo!
La doctora no le prestaba atención.
—Debes decírselo, pero si se lo dices los hieres, de manera que no debes; pero si no lo dices los hieres también, de manera que…
Y Herbie lanzó un grito estridente…
Fue como una flauta aumentada hasta el infinito, un silbido desgarrador y penetrante que resonó en todos los ámbitos de la habitación. Y cuando se desvaneció en la nada, Herbie se había desplomado, reducido a un montón informe de inerte metal.

Yo, robot. ¡Embustero! - Isaac Asimov

—He pasado estos dos últimos días en concentrada introspección —dijo Cutie—, y los resultados han sido de lo más interesante. Empecé por un seguro aserto que consideré podía permitirme hacer. Yo, por mi parte, existo, porque pienso…
—¡Ah, por Júpiter…, un robot Descartes! —gruñó Powell.
—¿Quién es Descartes? —preguntó Donovan—. Oye, ¿es que tenemos que estar aquí sentados escuchando a este loco metálico…?
—¡Cállate, Mike!
—Y la cuestión que inmediatamente se presenta —continuó Cutie imperturbable—, es: ¿cuál es exactamente la causa de mi existencia?
Powell se quedó con la boca abierta.
—Estás diciendo tonterías. Ya te he dicho que te hicimos nosotros.
—Y si no nos crees, con gusto volveremos a hacerte pedazos —añadió Donovan.
El robot tendió sus fuertes manos con un gesto de imploración.
—No acepto nada por autoridad. Una hipótesis debe ser corroborada por la razón, de lo contrario, carece de valor; y es contrario a todos los dictados de la lógica suponer que ustedes me han hecho.

Yo, robot. Razón - Isaac Asimov

Un imponente acantilado de negra roca basáltica ocultaba la luz del sol y la profunda noche oscura de un mundo sin aire los envolvía. Delante de ellos, la sombra se extendía y terminaba como en un filo de navaja de un insoportable resplandor de luz blanca que relucía con millares de cristales sobre el suelo de roca.

Yo, robot. Sentido giratorio - Isaac Asimov

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